I
Si por capricho infeliz (1)
un pintor da en la rareza
de unir a humana cabeza
de un caballo la cerviz,
miembros de todas juntara
las especies de animales
y con plumas desiguales
de aves mil las adornara,
o bien el lienzo ostentase
arriba mujer hermosa
que en disforme y monstruosa
cola de pez rematase,
¿podríais a duras penas
la risa, amigos, contener
si alguien os invita a ver
tan estupendas figuras?
Creedme, nobles Pisones,
a este cuadro semejante
fuera aquel libro elegante
en que su autor invenciones
hacinase vanidosas,
sueños de enferma cabeza,
y forjase informe pieza
con porciones caprichosas
sin enlace en sus extremos.
Que a poetas y pintores
dispensa Apolo favores
de audacia ya lo sabemos,
y esa licencia pedimos
y mutuamente la damos,
pero sí la limitamos
a lo justo que exigimos.
Que absurdo es mezclar los mansos
animales con los fieros;
con los tigres, los corderos;
con las serpientes, los gansos.